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lunes, 2 de septiembre de 2013

Crucero Sol de Medianoche - Islas Lofoten

8 de Agosto de 2012
La siguiente escala era Leknes, en las Islas Lofoten. Las Lofoten es un archipiélago de Noruega situado por encima del círculo polar ártico, pero sorprendentemente sus temperaturas no son lo esperado, son mucho más suaves gracias a las corrientes marinas del Golfo de México. 
Para visitar las Lofoten nuestra primera opción fue alquilar un taxi-minibus, pero no encontramos ninguno disponible. Lo siguiente fue un coche de alquiler y montar una ruta desde aquí, pero se nos presentó una opción mejor: pigafe Para los que no lo conozcáis es una web donde eliges una ciudad y buscas un anfitrión que te ofrezca una experiencia que se adecue a tus necesidades. En las Lofoten encontramos a Alberto, que nos ofreció por un precio razonable  una ruta por las islas de lo más completa. Lo bueno de la experiencia es que es un grupo reducido, éramos 8 personas, nosotros elegimos la ruta y ellos la hicieron increíble. Nos enseñaron esos rincones que sólo los habitantes de allí conocen y disfrutamos de la majestuosidad de las Islas Lofoten. ¿Os animáis a conocerlas?

Lo primero fue dirigirnos a Å, un pequeñísimo pueblo, pero precioso.





Después fuimos a Reine




De aquí nos dirigimos a una de las fantásticas playas de las Lofoten, que si no digo que están en Noruega, cualquiera pensaría que son del Caribe. 




Hicimos una parada para comer unos bocadillos, pues no había tiempo que perder. Para los celíacos Costa Cruceros prepara unos picnics avisando la noche de antes: 2 bocadillos, fruta, queso y galletas. 



Seguimos nuestro viaje admirando más playas. Ainssss si el tiempo acompañara..... (íbamos con forro polar, anorak,....)



Continuamos admirando los paisajes




Llegamos a Vikten, famoso por su Vidrio hecho a mano




Continuamos disfrutando de los paisajes, y mientras hacíamos un descanso en uno de los fiordos, una foca vino a saludarnos.


Ya íbamos de regreso al barco, pero aún tuvimos tiempo de admirar los últimos paisajes.



El símbolo de las Islas Lofoten



El Deliziosa nos esperaba





Desde el balcón del camarote nos despedíamos de las Lofoten. 



Había sido un día fantástico. 

viernes, 30 de agosto de 2013

Crucero Sol de Medianoche - Tromso

7 de Agosto

Esto de que a las dos de la mañana ya esté el sol fuera como si fuesen las ocho nos tenía un poco trastornados. Te despertabas a media noche pensando que era tardísimo, que te habías quedado dormido y que íbamos a perdernos la mitad de la escala. Pero resultaba que no, que tan sólo eran las tres o las cuatro, y yo soy de las que una vez se despierta le cuesta mucho coger otra vez el sueño. Así que la mayoría de los días estábamos levantados a las seis, asomados al balcón (con mil capas de ropa) para disfrutar de las vistas. 



A las ocho llegamos a Tromso, una pequeña isla que es la base para la mayoría de salidas de expediciones al Polo. Aquí todo es lo más al norte: la catedral más al norte, el museo más al norte,...
El Deliziosa atraca lejos del centro, muy lejos, así que nosotros optamos por contratar el desplazamiento con Costa, 7€ por persona ida y vuelta. El autocar te deja en el centro, al lado de la oficina de turismo. Nosotros decidimos subir primero al teleférico y luego ir acercándonos al centro. Para llegar al teleférico hay que coger el bus número 26 en la calle Havnegata, delante de un Peppe's Pizza (veréis más locales de esta cadena por Noruega, y todos tienen wifi gratis). Nosotros íbamos de camino a la parada cuando el bus nos recogió a mitad de camino, el conductor, un chico español, dice que nos reconoció como españoles por la forma de vestir y paró en medio de la calle a recogernos, jaja, así que nos subimos al autobús y encima no nos cobró el billete. Estuvimos hablando todo el trayecto con él sobre su vida en Noruega, lo difícil que es conducir un autobús con la nieve y el hielo y la suerte que teníamos con el tiempo (ese comentario fue a diario, en todas las escalas nos comentaban que días atrás el tiempo había sido horrible, pero a nosotros siempre nos brillaba el sol). Una vez en la parada, el teleférico está a escasos metros. El precio, 120 NOK, pero las vistas, increíbles.






Después de pasear un rato por los alrededores decidimos bajar y visitar la Catedral Ártica. Llegamos dando un paseo desde la base del teleférico.





No pudimos acceder al interior porque estaban oficiando un funeral, así que sólo la disfrutamos por fuera.

De aquí cogimos un bus para que nos acercara al centro, era eso o cruzar el interminable puente a pie. Una vez en el centro no pudimos resistirnos a comprar unas fresas y frambuesas como tentempié en el mercadillo que había.






De ahí seguimos nuestro paseo por el centro hasta llegar a Polaria, donde podemos disfrutar de unas películas panorámicas sobre el ártico y las auroras boreales, y un acuario ártico donde nadan las focas barbudas. A mí me decepcionó un poco, me esperaba algo más. Es bastante chiquitín, pero bueno, lo disfrutamos. 







Después de Polaria nos volvimos al centro, donde paramos en un Burger King a comer, y sí, aquí tienen hamburguesas sin gluten, no como en España. Y después del paseo y de entrar en algún súper a chafardear...





Regresamos al barco a descansar.


lunes, 26 de agosto de 2013

Propósitos del nuevo curso y Bizcocho cebra

Última entrada Noviembre del 2012!!!!! Pues sí que he tenido este rinconcito abandonado, no? Aunque si me pongo a pensar lo dejé porque volví a estar pachucha, y luego vino el chucho a casa y al final, una cosa llevó a la otra y .... Bueno, lo pasado pasado está, y hoy me he propuesto retomar el blog. Que tengo muchas escapadas que contar y no tantos platos que compartir, jijiji. 
Pero empezamos con un Bizcocho, que para los desayunos viene fenomenal. La receta original no sé de quién es, que me perdone la autora, pero son de esas recetas que hay mil variaciones en la red. 



Ingredientes:
3 huevos
150g de azúcar
1 yogur natural
150g de aceite
150g de harina de arroz
100g de maizena
1 sobre de levadura Hacendado
5 cucharadas soperas de cacao en polvo (yo usé Valor)
50ml de leche



Preparación:
Batir los huevos con el azúcar hasta que espumen. 
Añadir el aceite y el yogur y seguir mezclando.
Añadir las harinas y la levadura tamizadas y volver a mezclar.
Separar la masa en dos boles. A uno de ellos añadirle el cacao y la leche (la leche la ponemos para que la masa no sea tan densa, puede necesitar un poco más o menos, según el espesor que le demos con el chocolate).
Engrasar un molde de unos 20cm. 
Poner dos cucharadas soperas de una de las masas en el centro. Encima de ésta, dos cucharadas de la otra masa, y así sucesivamente. Se nos formarán anillos de colores.
Hornear en el horno previamente calentado, a 170º, durante unos 40 minutos. 
Desmoldar y disfrutar!!!



En mi caso la masa de chocolate era demasiado densa, por lo que se fue al fondo y no se ve bien los anillos, tendría que haberle puesto más leche. Para la próxima ya lo sé, porque sí, habrá próxima. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Crucero Sol de Medianoche - Honningsvag

6 de Agosto
Hoy teníamos una de las escalas estrella: Honningsvag o lo que es lo mismo el punto de salida privilegiado para visitar Cabo Norte, ¡¡¡el fin del mundo!!!
Sobre las 10 de la mañana el Deliziosa navega próximo al promontorio de Cabo Norte, pudiendo divisar la famosa bola a lo lejos (es la chiquitita de la punta, no la blanca grande).




A medida que nos acercábamos a Honningsvag podíamos divisar pequeñas aldeas en los valles, dónde la vida en invierno debe ser muy muy dura.


Honningsvag:




Llegados a Honningsvag disponíamos de una hora más o menos antes de que nuestro autobús nos llevara a Cabo Norte, tiempo que aprovechamos para dar un paseo por la ciudad. Otros aprovecharon para visitar el famoso Bar de Hielo o para comer cangrejo real en un puestecito al lado del bar.




En esta escala, un forero (Juan), se encargó de contratar los servicios de un autobús que nos trasladaría a Cabo Norte, pero no incluía la entrada (un poco cara, 265NOK por persona). El trayecto hasta Cabo Norte dura unos 45 minutos aproximadamente, y el trayecto se hace a través de un paraje bastante inhóspito, lo que te hace pensar en las duras condiciones del invierno en esa zona. 




Tras una breve parada en un "poblado sami" (o dos tiendas con cuatro disfrazados para sacar dinero a los turistas) reanudamos nuestro viaje a Cabo Norte.




La carretera continúa igual de inhóspita pero ya se vislumbra el mar, así que Cabo Norte no puede quedar muy lejos.




Y tras unos kilómetros más, llegamos a nuestro destino. 




No me preguntéis cómo ni por qué, pero nos vimos todos dentro del recinto de Cabo Norte sin haber pagado nada más que el autobús, por lo que una excursión de unos 45-50€ se nos quedó en 10€.
En Cabo Norte no hay mucho que ver, es más el significado del lugar, y hace frío, mucho frío, y viento. Lo más difícil es conseguir hacerte una foto en la bola a solas, casi misión imposible. 



Y eso que el auténtico punto más al norte del continente es este trocito de tierra, pero la caminata hasta llegar allí es considerable.



Así que después de hacerle mil fotos a la bola, dar un paseo, mandar las postales (ya llevábamos las postales y los sellos comprados para no hacer cola), ver el mirador (se llega por un túnel), puedes ver la película panorámica,... no sabíamos a qué dedicar el resto de tiempo libre.










Por lo que el conductor del autobús nos ofreció acercarnos a ver los cangrejos reales y la casa de la navidad. Así que nuestra excursión fue mejorando por un fantástico precio. 
La casa de la navidad resultó ser una casa donde vendían miles de productos navideños, pero claro, en pleno mes de agosto no pensamos en decoraciones navideñas.







Y los cangrejos reales eran unos "pequeñines" a los que no pudimos hincarles el diente porque el recinto estaba cerrado, pero que pudimos fotografiar y coger (nada más vernos vino el chico corriendo para sacarlos de la piscina, eso sí, a cambio de algunas monedas)






A la salida del pueblo nos encontramos con un grupo de renos cruzando la carretera, y el amabilísimo conductor paró para que pudiésemos fotografiar.









Y después de un fantástico día regresamos rumbo al Deliziosa



Y que mejor manera de acabar el día que con un delicioso chocolate caliente (por cierto, pregunté si eran sin gluten y me llamaron dos veces de atención al cliente para informarme de que no eran aptos) 




Había sido un día fantástico.