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domingo, 28 de agosto de 2011

De San José a Tortuguero

Toca madrugar, aunque eso no es problema, con el cambio horario (hay 8 horas de diferencia) llevamos rato despiertos. A las 6 de la mañana estamos desayunando, porque en media horita nos vienen a buscar para trasladarnos al Parque Nacional de Tortuguero.  En el desayuno preguntamos al chef: nos prepararon una tortilla y gallo pinto (que no dejaríamos de probar en ninguna de nuestras próximas comidas). Fruta, zumos naturales, café y una magdalena de Schar (de las que habíamos traído) completaron nuestro desayuno sin. 
Por el camino vimos nuestro primer volcán echando humo: Volcán Turrialba.

Y saliendo  del Parque Nacional  de Braulio Carrillo, cruzamos el Río Sucio, un río de color naranja por los minerales volcánicos que arrastra del Volcán Irazú.


Rumbo a Tortuguero paramos en el Restaurante El Ceibo para volver a desayunar, ya que el camino era largo. Más gallo pinto (frijoles con arroz y verduritas) y fruta, fueron nuestros tentempiés. La verdad es que teniendo piña nos sobraba todo lo demás ¡Qué buena estaba! Mil piñas tienes que comprar aquí para que te salga una como cualquiera de las de allí. 
Mientras descansábamos un rato antes de proseguir con el viaje, pudimos observar ya los primeros animalitos: perezosos y ranitas venenosas. 






Continuamos nuestro viaje a través de campos de bananas hasta llegar a un embarcadero, donde nos esperaban las lanchas que nos llevarían hasta Tortuguero. 


El viaje en lancha duró más de una hora, pero mereció la pena. Los paisajes que nos encontramos fueron impresionantes, y la naturaleza nos mostró alguno de sus encantos. Animales salvajes se fueron cruzando por nuestro camino, pero me quedé tan embelesada, que no hice casi fotos.





Llegados al hotel Pachira Lodge, un cóctel de Bienvenida, asignación de habitaciones y a comer, que ya iba siendo hora. Informamos de la celiaquía de mi marido, y la verdad, es que no tuvimos demasiado problemas. La comida en el hotel era sencillita, normalmente gallo pinto, verduras, ensaladas, y alguna carne o pescado. De postre fruta, y alguna vez un dulce, pero vamos, que nunca tuvimos ningún problema en elegir algún plato sin gluten.
Por la tarde visitamos el Pueblo de Tortuguero, con una playa poco apetecible para los humanos pero perfecta para que las tortugas aniden. Eso, lo disfrutaríamos la siguiente noche.


Nos fuimos pronto a dormir, que el día siguiente iba a ser duro: a las 5:00 am teníamos la primera actividad.



lunes, 8 de agosto de 2011

Empieza nuestra aventura

5 de la mañana, con sueño y muchos nervios nos dirijimos al aeropuerto de Barcelona, para empezar nuestra aventura por Costa Rica. Después de esperar, y esperar, y seguir esperando, tuvimos que facturar en el mostrador de última hora, porque nuestro vuelo estaba a punto de salir y los otros mostradores no avanzaban. Mis nervios van en aumento. Si empezamos así, ¿cómo íbamos a acabar? Control de seguridad y corriendo a la puerta de embarque, que ya hace rato que está abierta. Una vez dentro del avión, nos avisan que tienen que retirar unas maletas de unos pasajeros que han facturado y no se han presentado en la puerta de embarque: más nervios!!!! Entre vuelo y vuelo sólo tenemos una hora de espera. LLegamos a Madrid con el tiempo justo de coger la lanzadera de la T4, pasar otra vez los controles de seguridad y hacer cola en la puerta de embarque, que otra vez ya está abierta. ¡Y todo esto sin haber tomado el desayuno!!!! Mis nervios siguen creciendo y mi estómago sigue quejándose. Menos mal que nos van a dar de comer en una hora, al menos a mí, pero ¿y a mi marido? Con las prisas no he confirmado el menú sin gluten en facturación!!!
Pero cuando llega la hora de comer, una azafata muy amable se nos acerca para confirmar si habíamos pedido menú sin gluten. Se lo pusieron antes que a mí, y la verdad es que estaba bastante bien. Al menos mejor que mi lasaña verde....



Más tarde nos dieron un tentempié, pero de éste no había sin gluten: un fallo para Iberia, aunque tampoco importó porque mi marido iba dormido y no la echó de menos. Pero la merienda si que la tuvieron sin: ensalada, fruta y tostadas con mantequilla y mermelada.
Una vez en tierra, control de seguridad, recogida de maletas, y nuevo control de seguridad: pasaron todas las maletas por el escáner, y aunque en todas llevaba comida sin, embutidos,... no me dijeron nada. 
Del aeropuerto a San José, 20 minutillos, dónde aprovecharon para darnos una serie de datos del país. Una vez en el hotel, dejamos el equipaje, dimos una vuelta por los alrededores para buscar un restaurante para la cena. Subimos a la habitación a darnos una ducha, y nos quedamos dormidos, es lo que tiene cruzar el charco. Así que dejaremos la cena para otro día....

viernes, 5 de agosto de 2011

Preparando las maletas

LLegan las tan ansiadas vacaciones, y con ellas nuestra primera odisea: preparar las maletas!!! 
Este año habías elegido como destino para disfrutar de esos días Costa Rica, un país que llevábamos años queriendo visitar, pero que siempre posponíamos. Así que una vez escogido destino, tocaba elegir ruta. Mi intención era hacer el recorrido con coche de alquiler, pero a mi marido no le hacía demasiada gracia, así que contratamos una ruta por el país con 5 estrellas club: Paraísos de Costa Rica. La verdad es que te ofrecen mil rutas diferentes y es difícil elegir. Incluso en nuestro paquete había 3 opciones diferentes. Nosotros nos decantamos por acabar nuestra visita en Manuel Antonio, en vez de en las playas de Guanacaste, así disfrutaríamos de la naturaleza un poquito más. La verdad es que cuando empiezas a mirar cuesta mucho decidirse por una ruta u otra.
Por problemas familiares, no tuve demasiado tiempo de preparar el viaje, aún así contacté con Celiacos en Costa Rica para que me informasen un poco sobre supermercados, restaurantes, y tengo que decir que se portaron muy bien. Me dieron algunos datos(no consumir salsa lizano, ni concentrados Maggi o Knorr,...) y cadenas de súper con productos sin (Automercado)
Y llega la hora de hacer las maletas, ufff!!!, 15 días, playa, montaña, lluvia, un celiaco y sólo 23 kilos por persona!!! Así que después de mucho pongo esto, quito aquello, de repartir la comida sin en las maletas, conseguimos cerrarlas. Y mis maletas, pues igualitas a las de cualquier celíaco cuando marcha de vacaciones: bollos de pan, magdalenas de todos los sabores, embutido, galletas, ¡hasta un bote de Nutella!!!! Y tengo que decir, que casi todo volvió a casa, eso sí, un poco más chafado...